lunes, 12 de julio de 2010

Una y otra y otra vez

El dolor vuelve. Pero porque uno le abre la puerta. Ella desaparece, se pierde en las telecomunicaciones y ahora no hay excusa de no te pude llamar, porque tienes mensajes de texto, mails, celulares, fijos, señales de humo, etc. Si alguien no llama es porque no quizo. Pero al hombre le gusta sufrir, es su condición. Entonces prefiere pensar en que algo le paso a ella, y no en la verdad. Ella ya lo reemplazó. Ya tiene alguien que la sacuda y él, espera como un animal encerrado a que su amo venga y lo saque al parque a orinar y a desechar toda la ansiedad, la inseguridad, la angustia y el dolor. Es así, el que se enamora pierde. Y el hombre es un ser irracional que siempre apuesta al caballo que va último, al equipo más malo, al avión que trae un ala en llamas y luego espera que todo salga bien. Qué lástima, el hombre es el único animal que tropieza una y otra y otra vez con la misma piedra. Sangra.