martes, 21 de diciembre de 2010

Un paseo navideño

2 horas entre un carro viendo luces.
Él frenó en el semáforo y esperó a que el color cambiara para darle paso. Los de la calle que cruzaba se pasaron hasta que el amarillo se volvió rojo y bloquearon toda la vía. Jamás ha podido entender por qué la gente no usa el cerebro cuando conduce. Él pita para presionar el paso aunque sabe que no va a servir de nada. Pita de nuevo y nada cambia, los del frente siguen ahí, y no hay forma de que se muevan. El carro atrás de él trata también de ejercer presión pero nada. Lo único que avanza es la ira. Su cabeza comienza a congestionarse igual que la calle. Más pitos, el semáforo vuelve a rojo y aún así, él trata de pasar. Los atravezados tienen ahora la vía y no dejan que nadie avance. Pitos, de lado y lado, el trancón de ideas en su cabeza aumenta y ninguna de ellas es una buena. En cada una asesina a cada uno de los atravezados. La señora atravezada frente a él trata de avanzar y golpea el bomper trasero de otro carro. Ahora sí que nadie se va a mover. Pitos e insultos, el trancón en su cabeza es cada vez peor. Pitos, más insultos. Pitos más insultos y malas ideas que ahora comienzan a pitar en su cabeza porque también quieren salir. El conductor del carro de adelante se baja y comienza a gritar através del cristal de la señora. Ella no lo mira, se le ve el miedo en la cara. La pelea le da más malas ideas, en su cabeza ya hay varios conductores muertos.
Más pitos, más insultos, malas ideas. Semáforo vuelve a verde y la razón cambia de lado de la vía. A rojo y regresa al otro lado. Hasta la razón está confundida y fuera de sí.
El caos está en lo suyo. Él no soporta más y se baja del carro, grita desde la puerta que se quiten, que no es ni un rayón y que se muevan. La señora está inmovil por los gritos, los pitos y los insultos. El conductor que han estrellado patea el carro de la señora. Ahora la gente alredeor también grita. Más insultos, más pitos. El otro carril se hace más lento porque la curiosidad pasa despacio para poder ver. Gritos, pitos y malas ideas. En su cabeza ha saltado sobre el carro y matado al chofer por golpear el carro de la señora y ha matado a la señora por golpear el carro de adelante. Ha matado a los que gritan y a los que detienen el tráfico para poder ver. Ha hecho que los que pitan se traguen sus bocinas hasta asfixiarse. Pitos, gritos y malas ideas. Un policía llega y por fin los carros se mueven, pero las malas ideas se quedan con él y lo siguen hasta la casa. Los pitos en su cabeza son más fuertes, los gritos igual, los insultos vienen de su voz y el trancón no se deshace. Llega a su casa con pitos, gritos y malas ideas, los paquetes que traían regalos ahora son pitos gritos y un saludo se convierte en su última mala idea de Navidad.

1 comentario:

Richitelli dijo...

Pitos y malas ideas debió ser el título don Vlacho. somos hombres de malas ideas y buenos haceres, qué cosa, ideemonos más cosas malas a ver si dejan de pasar en la vida real y platón se vuelve el amo y señor de la maleficiancia, en últimas, él se inventó el mundo de las ideas ¿no?, bueno, lo descubrió, pero, del dicho al hecho hay mucho -o poco- trecho, como lo hay entre una buena idea y una mala, digo.