Cae al piso, entre bolsas de ropa, zapatos y un paquete de protectores diarios Nosotras. Las caídas son así. Te cogen desprevenido y te dejan ver con todo lo que eres.
La gente se agolpa al rededor y comienza a especular, nadie hace nada, pero todos saben exactamente qué pasó.
Eso es que está embarazada.
Eso es el calor, el sol está terrible.
Eso fijo, fijo, está borracha.
Y así, una tras otra salen las acertadísimas teorías de su público, hasta que de la nada un salvador salta a la lucha diciendo:
"Tranquilos, tranquilos, abran paso. La ayuda está aquí.
Soy publicista".
2 comentarios:
Y detrás llegan las bellezas del fotógrafo, el de arte, el gráfico, el de producción y por último el cliente... qué desgracia tan infinita, menos mal yo soy periodista jaja.
Al mundo no lo salvan los publicitarios.
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